Artículo original

 

Entre contradicciones y riesgos: opiniones de varones adolescentes mexicanos sobre el embarazo temprano y su asociación con el comportamiento sexual

 

Between contradictions and risks: Mexican male adolescents' views about teenage pregnancy and its association with sexual behavior

 

Jorge Quiroz, M en C,(l) Erika E Atienzo, M en C,(2) Lourdes Campero, D en Ed,(2) Leticia Suárez-López, M en D.(2)

 

(1) Escuela de Salud Pública de México, Instituto Nacional de Salud Pública. Cuernavaca, Morelos, México.

(2) Dirección de Salud Reproductiva, Centro de Investigación en Salud Poblacional, Instituto Nacional de Salud Pública. Cuernavaca, Morelos, México.

 

Correspondencia

 

Resumen

Objetivo. Explorar las opiniones sobre el embarazo adolescente y su posible relación con comportamientos sexuales en varones adolescentes de escuelas públicas del estado de Morelos y de la Ciudad de México.

Material y métodos. Estudio transversal con cuestionarios autoadministrados a una muestra no probabilística de varones (15-19 años) de ocho secundarias y preparatorias. Se obtuvieron estadísticas descriptivas y modelos multivariados para identificar la asociación entre las opiniones y el comportamiento sexual.

Resultados. El 68% identifica al embarazo adolescente como un evento malo. Si hoy embarazaran a alguien, 56% continuaría en la escuela y l8% abandonaría sus estudios. Aquellos que consideran al embarazo adolescente como un evento muy malo tienen mayor posibilidad de usar condón (RM=1.8; p<0.05).

Conclusión. Las opiniones de varones muestran constantes contradicciones e incluso algunas de sus opiniones aumentan o disminuyen el riesgo de un embarazo. El diseño y validación de instrumentos exclusivos para varones es imprescindible.

Palabras clave: adolescentes; actitud; conducta sexual; conducta reproductiva; embarazo en adolescencia; México.

 

Abstract

Objective. To explore the opinions of Mexican male adolescents regarding teenage pregnancy and analyze its association with sexual behavior.

Materials and methods. This is a cross-sectional study using a self-administered questionnaire among a conventional sample of male students (15-19 years old) in eight public schools in Morelos and Mexico City. Analyses include multivariate models to identify the association between opinions and sexual behaviors.

Results. Overall, 68% agree that a teenage pregnancy is a negative event. In a hypothetical case, if a girlfriend got pregnant in this moment 56% would continue in the school whereas 18% would definitely abandon it. Those who affirm that a teenage pregnancy is something very bad have greater odds of using condoms (OR=1.8; p<0.05).

Conclusions. Male adolescents' views about teenage pregnancy are associated with some sexual behaviors; however their opinions reflect several contradictions. The design of surveys directed exclusively to explore male adolescents' opinions about reproductive health is urgent.

Key words: adolescents; attitude; sexual behavior; reproductive behavior; pregnancy in adolescence; Mexico.

 

El embarazo en adolescentes (EA) es un problema multidimensional, cuya prevalencia es mayor en países menos desarrollados y entre población socialmente vulnerable. En América Latina y el Caribe (ALyC), el EA está generalmente determinado por condiciones de desventaja social como: pobreza, baja escolaridad, ruralidad y etnicidad, configurando un problema social y de salud pública.1 La tasa de fecundidad adolescente en esta región es la segunda más elevada del mundo con 80 nacimientos por cada mil mujeres entre 15-19 años.2

En México, aunque en las últimas décadas descendieron los nacimientos entre adolescentes, aún se presentan entre 60-70 nacimientos por cada 1000 mujeres adolescentes.3,4 Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012 (ENSANUT 2012), 52% de adolescentes (12-19 años) con vida sexual han estado alguna vez embarazadas.5 Algunos factores relacionados con esto son el inicio temprano de relaciones coitales, el no uso o uso incorrecto de anticonceptivos y la nupcialidad temprana.4,6,7

Los determinantes del EA han sido ampliamente documentados, no obstante, se han privilegiado los estudios con mujeres. Aunque esto se justifica por las implicaciones biopsicosociales que el embarazo tiene para ellas, es necesario explorar la posición de varones ante este evento en vías de identificar determinantes de prácticas seguras en la prevención de embarazos.

En general en ALyC, la evidencia sobre el papel de los varones en la reproducción remite meramente a sus comportamientos sexuales. Los datos reflejan que la construcción social de la masculinidad implica una mayor apertura hacia temas sexuales y la constante autoafirmación de la identidad masculina, donde "los varones de verdad" deben ser sabios en el terreno sexual.8,9 Para ellos, en comparación con las mujeres, existe mayor aceptación de prácticas sexuales sin fines reproductivos.2,10 En México, la comparación entre varones y mujeres adolescentes muestra que ellos poseen mayor conocimiento sobre anticonceptivos, principalmente condón, así como mayor frecuencia de uso en la primera relación sexual. Según la ENSANUT 2012, del total de adolescentes, 14.7% de los varones y 33.4% de las mujeres reportaron no haber utilizado anticonceptivos en la primera relación sexual. Entre aquéllos que sí utilizaron, 80% de varones usó condón mientras que 61.5% de las mujeres reportó que su pareja usó este método.5 Los varones también reportan mayor número de parejas sexuales -acumuladas y simultáneas-, e inicio más temprano de las relaciones sexuales.4,11-13

Pero más allá de su comportamiento sexual, poco se sabe de la mirada de los varones adolescentes respecto al EA y la salud sexual en general. El poco interés por profundizar acerca del papel de ellos en procesos reproductivos se ha atribuido a la construcción sociocultural de la reproducción humana como proceso femenino, manteniéndolos en una posición distante.8,9,14,15 El programa de planificación familiar, centrado enfáticamente en las mujeres, es un ejemplo de no inclusión de los varones en este ámbito.16

En el panorama internacional figuran algunas investigaciones que abordan las visiones de los varones sobre el embarazo, de acuerdo con las cuales ellos perciben al EA como una amenaza, excepto si lo consideran reafirmante de su masculinidad.17 Estudios latinoamericanos refieren opiniones heterogéneas e incluso contradictorias por parte de los varones. En ciertos casos la paternidad es un ritual de acceso a la vida adulta donde el varón percibe ganancias y oportunidades de crecimiento;18 en otros, se identifica como una desventaja para lograr el desarrollo de actividades y planes.19,20

En el contexto mexicano, las investigaciones provienen principalmente de estudios cualitativos, pero son pocos los que incluyen exclusivamente población de adolescentes.15,21,22 Es decir, una opinión negativa respecto a un embarazo podría promover prácticas sexuales protegidas, o bien, la valoración positiva de un embarazo podría promover más fácilmente la procreación temprana como parte de un proyecto de vida.23

Sin dejar de reconocer las aportaciones de los estudios cualitativos, el abordaje de la salud reproductiva de los varones requiere también de abordajes con poblaciones amplias que permitan realizar comparaciones.24 Hoy día no existen estudios en México que analicen la relación entre las opiniones sobre el EA y el riesgo de un embarazo en muestras amplias de varones. Analizar esta percepción puede favorecer la comprensión de factores que suscitan o reducen la participación en comportamientos de riesgo, elemento necesario para plantear intervenciones pertinentes a la realidad de los adolescentes.

En este estudio se utiliza una encuesta para indagar opiniones y percepciones de varones adolescentes sobre aspectos de salud sexual, incluyendo al EA. Aunque se trata de un estudio exploratorio, se busca probar la hipótesis de que las opiniones de los varones se asocian con su comportamiento sexual.

 

Material y métodos

Estudio transversal (2010) con estudiantes de secundarias y preparatorias públicas en dos entidades de México. Este análisis deriva de un estudio más amplio, aprobado por los comités de Ética, Bioseguridad e Investigación del Instituto Nacional de Salud Pública.

Población y muestra. Mediante un muestreo no probabilístico se seleccionaron por conveniencia ocho escuelas públicas (cuatro en la Ciudad de México y cuatro en Morelos). Se identificaron y seleccionaron las escuelas considerando: a) ubicación en zonas urbanas o semiurbanas con accesibilidad y cercanía geográfica entre las dos entidades y b) escuelas de enseñanza general o técnica. La elección de estas entidades, no obstante su cercanía geográfica, se debió a diferencias en características de interés para el estudio primario: en 2010 la Ciudad de México presentó menor grado de marginación y menor proporción de embarazos en menores de 20 años (16.5%) en comparación con la media nacional (18.8%), mientras que Morelos presentó mayor grado de marginación y proporción de embarazos en menores de 20 años similar a la media nacional (18.8%).25 Ambas entidades tienen porcentaje de deserción en bachillerato de 15 por ciento.26

Recolección de datos. Se utilizó un cuestionario anónimo y autoadministrado. Éste se respondió en las aulas, en el horario habitual de clases del turno matutino, excepto en dos escuelas en las cuales también se recolectó información en el turno vespertino. En preparatoria se encuestó a varones y mujeres de los tres grados académicos, mientras que en secundaria sólo al tercer grado. Previo a la aplicación del cuestionario se obtuvo el consentimiento oral de los estudiantes; posterior a la explicación del objetivo del estudio, los detalles de su participación y su derecho a abandonar el estudio en cualquier momento. También se notificó a los padres de familia extendiéndoles una nota informativa acerca de la conducción del estudio en las escuelas. Para este análisis se utiliza sólo la información de varones (n=1 773).

Instrumento y mediciones

Variables dependientes (VD). Las VD son las prácticas sexuales de adolescentes. Para esto se preguntó sobre el inicio de vida sexual (sí/no). Aquéllos que reportaron haber iniciado vida sexual también respondieron sobre el método anticonceptivo utilizado en su primera relación sexual, considerando para el análisis a aquéllos que refirieron haber usado condón en comparación con otro método o ninguno -condición empleada con frecuencia para valorar comportamiento de riesgo en adolescentes-. Finalmente, se utilizó la pregunta: En toda tu vida, ¿con cuántas personas has tenido relaciones sexuales con penetración?, clasificada como: una pareja; dos o tres parejas y cuatro o más parejas.

Variables independientes (VI). Las principales VI son las opiniones sobre aspectos de la salud sexual y reproductiva, incluyendo el EA, así como la opinión sobre el comportamiento sexual en los adolescentes en general. Si bien el conjunto de variables de opinión indagadas es amplio, a continuación se describen sólo aquéllas consideradas en el análisis multivariado. El resto de variables se utilizan sólo con fines descriptivos para reducir el riesgo de colinealidad en los modelos multivariados.

A los adolescentes se les preguntó: ¿A qué edad está bien que la gente comience a tener relaciones sexuales?, con respuestas: Antes de los 16 años, Entre los 16 y 19 años y Después de los 19 años. Para esta categorización se consideró la distribución de los datos en esta muestra. También se preguntó ¿A ti cómo te parece que una adolescente se embarace?: Muy bueno; Bueno; Ni bueno ni malo; Malo; y Muy malo. Se eligieron estas opciones para captar un juicio de valor de los adolescentes. De acuerdo con la distribución de la variable en la muestra, ésta se recategorizó como: Ni bueno-Ni malo/Bueno, Malo y Muy malo.

En relación con una hipotética situación de embarazo se preguntó: Si ahora tú embarazaras a una chica ¿qué crees que haría tu familia?: No me apoyarían; Apoyarían totalmente mis decisiones. En relación con lo que ellos harían, las respuestas se agruparon como: Seguiría asistiendo a la escuela; Dejaría de asistir a la escuela por unos meses; Seguiría en la escuela pero buscaría que mi pareja aborte; y Definitivamente abandonaría la escuela. Finalmente, se les preguntó qué es lo primero que piensan al imaginar a una pareja de adolescentes con un hijo recién nacido. En el cuestionario esta variable se manejó como una pregunta con respuesta abierta. Las respuestas fueron agrupadas en categorías amplias representando a la mayoría de respuestas: Fue por falta de información y prevención; Es una lástima/pena; La pareja no tiene futuro; Preocupación por el bebé/responsabilidades; y Deseo o felicidad. Cada categoría se manejó como una variable dicotómica.

Variables socioeconómicas. Se construyó una variable para tener una aproximación al nivel socioeconómico de los adolescentes utilizando indicadores de ocupación de los padres, posesión de bienes en el hogar y el antecedente de empleo del adolescente. Se construyó un índice que explicó 30% de la varianza mediante un análisis de componentes principales con correlación policórica.27 Dado que la variable se utilizó sólo con fines de ajuste, se realizó un procedimiento para imputar datos a partir de las variables entidad y escuela, para evitar perder observaciones debido a información faltante en estas variables. La imputación de datos ocurrió sólo en 1.9%. El índice final se dividió en terciles de acuerdo con la muestra. Por último, también se indagó sobre otros aspectos del contexto social de los adolescentes: tener padre o madre con estudios de preparatoria o más; antecedente de EA en alguno de sus padres o hermanos; y el número de conocidos que tienen con antecedente de embarazo mientras cursaban la secundaria o preparatoria.

Análisis estadístico

El análisis se realizó en el programa Stata v. 10.0. Se obtuvieron estadísticas descriptivas para identificar la distribución de variables de interés; posteriormente se ajustaron modelos multivariados para explorar la asociación entre las variables de comportamiento sexual (VDs) y las opiniones de los estudiantes respecto al EA, la salud sexual y el comportamiento de los adolescentes en general (VIS). Para las VDs inicio de vida sexual y uso de condón se utilizó un modelo de regresión logística, mientras que para número de parejas sexuales se usó un modelo de regresión ordinal. Los modelos se ajustaron por las variables socioeconómicas descritas.

 

Resultados

Se obtuvo información de 1718 varones menores de 20 años y sin antecedente de EA; la mayoría de preparatoria (71%) y la mitad de entre 16 y 19 años. De ellos, 75% vive con sus padres, de los cuales 63% cuenta con escolaridad de preparatoria o más. El 5% tiene antecedentes de EA en su familia y 69% en algún conocido o amigo (cuadro I).

Opiniones sobre la salud sexual, el embarazo en adolescentes y el comportamiento sexual

La mitad opina que la edad ideal para iniciar relaciones sexuales es entre los 16 y 19 años; sólo 12% opina que debe ser antes de los 16. El 80% percibe que los adolescentes inician las relaciones sexuales por aventura, experimentación, placer o necesidad sexual y sólo 14% por amor. El 68% opina que el EA es un evento malo o muy malo. Existe acuerdo en que el deseo de embarazarse en mujeres adolescentes o bien, el deseo de varones de embarazar a alguien, es principalmente por amor o deseo de una familia (64 y 59%, respectivamente); en segundo lugar mencionan razones relacionadas con identidades tradicionales de género: "demostrar que es un verdadero hombre" en el caso de varones (30%) y "sentirse completa, más valorada o darle al hijo lo que no tuvo" (21%) en el caso de mujeres (cuadro II).

Si ellos ahora embarazaran a alguien, 57% continuaría asistiendo a la escuela y 18% abandonaría definitivamente sus estudios (cuadro II). Cuando existe un EA, 64% considera que la mayoría de los varones son informados de esto por su pareja; no obstante, 40% opina que los varones no se hacen responsables del embarazo y 31% opina que ellos proponen tener un aborto. También 31% percibe que las mujeres adolescentes recurren a un aborto. Al imaginar a una pareja de adolescentes con un hijo, en general prevalece una opinión negativa o de preocupación y sólo 4% refiere una valoración positiva (cuadro III).

Comportamiento sexual

En el cuadro IV se presentan los comportamientos sexuales de varones que reportaron haber iniciado relaciones sexuales (n=591). El 71% inició a los 15 años o antes, generalmente con su novia (60%) o amigas (33%). El 24% no utilizó ningún método anticonceptivo en la primera relación y 66% usó condón; 3.9% menciona que su pareja utilizó anticoncepción de emergencia. El 85% ha tenido dos o más relaciones sexuales y, en promedio, han tenido cuatro parejas sexuales en toda su vida.

Análisis multivariado

La asociación entre opiniones y prácticas sexuales se muestra en el cuadro V. A continuación se describen las principales relaciones identificadas de acuerdo con el tipo de VI analizada.

Se observan menores posibilidades de haber iniciado vida sexual entre aquéllos que opinan que la edad ideal para iniciar relaciones sexuales está entre los 16-19 años (RM=0.2) y después de los 19 (RM=0.1). No se encuentra asociación con el resto de VDs.

Los varones que consideran al EA como un evento muy malo tienen mayor posibilidad de reportar que ya han iniciado vida sexual (RM=1.4) y de haber usado condón (RM= 1.8) en comparación con aquéllos que tienen una opinión positiva (p≤0.05). No se identifica una asociación clara entre lo que los adolescentes piensan al imaginar a una pareja de padres adolescentes con inicio de vida sexual o uso de condón, pero se observa un incremento en el riesgo de reportar un mayor número de parejas sexuales cuando se opina que: Es una lástima/ pena (RM=1.6); No tienen futuro (RM=2.0); o se expresa Preocupación-responsabilidad por el bebé (RM=1.7).

Por último, a mayor número de conocidos con antecedente de EA existe un incremento en la posibilidad de haber iniciado las relaciones sexuales, particularmente entre aquéllos que tienen cuatro o más conocidos con este antecedente (p≤0.01). No se identifica influencia del antecedente familiar de EA.

 

Discusión

Los datos de esta muestra de varones en ocho escuelas públicas en dos ciudades de México confirman lo reportado previamente en relación con el elevado riesgo de un EA que prevalece en adolescentes en México, determinado por el inicio temprano de vida sexual y la multiplicidad de parejas sexuales.3,11-13 En este contexto, resulta sustancial conocer sus opiniones sobre distintos aspectos de la reproducción y el EA.

Los varones consideran al EA como un evento "malo", aunque no necesariamente prevalece la percepción de un horizonte fatal en caso de enfrentarlo. Por ejemplo, pocos opinan que abandonarían los estudios en caso de un embarazo en su pareja. Previamente se ha documentado que los adolescentes que enfrentan la paternidad reconocen los desafíos y consecuencias de la misma;18-20,22 no obstante, los resultados de este estudio con varones que aún no experimentan la paternidad sugieren que los retos asociados con un embarazo temprano no se perciben de manera aguda hasta que lo experimentan.

Sin embargo, vale la pena destacar que existe un grupo de varones con una opinión más negativa del EA que reportan mayor uso de condón. Podría ser que sus prácticas preventivas sean más asertivas tal vez como resultado de la percepción de que un embarazo interferiría con su proyecto de vida.17 Aunque aparentemente contradictorio, esta misma opinión también se asocia con el inicio de vida sexual, resultado que podría referir más bien una relación inversa a la planteada, es decir, que la experiencia de inicio de vida sexual motive la percepción negativa de un embarazo. Este es un aspecto que debe ser explorado a profundidad en estudios futuros.

Algo que es fundamental reconocer y enfatizar es que aunque sólo una minoría de estos adolescentes ve al embarazo adolescente como algo positivo, el deseo de éste en edades tempranas también es posible para algunos varones18 y no sólo para las mujeres, como suele referirse en la literatura. También es importante mencionar que tal vez no todos los adolescentes tienen una postura radical en relación con este evento, lo que podría explicar la falta de asociación aquí encontrada con algunas prácticas sexuales. En este estudio, alrededor de 40% de los varones tiene una opinión ni buena ni mala sobre el EA, es decir, se muestran ambiguos.

La mayoría de los encuestados opina que la edad ideal para iniciar relaciones sexuales es después de los 16 años, contrastando con que siete de cada diez las iniciaron antes de los 15 años. Más importante aún, se observa que una opinión positiva respecto a retrasar la edad de inicio después de los 16 años protege ante la posibilidad de haber iniciado relaciones sexuales. Según los participantes, las relaciones sexuales se inician por experimentar la sexualidad y placer, quedando relegado el argumento del amor. Esta percepción refuerza la necesidad de reflexionar respecto al placer sexual, el cual debe visualizarse como una experiencia válida y legítima de los y las adolescentes que debe ser también considerada en la promoción de prácticas sexuales seguras.

Un aspecto interesante y novedoso es su opinión respecto a la actuación de los varones frente a un embarazo no planeado. Por una parte, existe un grupo de varones para quienes el aborto representa una opción viable, misma que perciben también en sus pares mujeres. Bajo este marco, sería importante explorar conocimientos sobre métodos abortivos seguros, con la finalidad de promover el acceso a prácticas seguras y legales para la interrupción del embarazo en aquellas parejas que así lo decidan. Sin embargo, al mismo tiempo se percibe que la mayoría de los varones no se hace responsable ante un embarazo en la pareja. Esta opinión sugiere que ellos no sólo miran a distancia el problema del EA, sino que también visualizan una posible huída ante la eventual paternidad.

Se confirma que el riesgo de EA, en particular el inicio de vida sexual, se vincula con ciertos aspectos contextuales, por ejemplo el antecedente de EA en amigos o conocidos; aunque llama la atención que esto no sucede con el antecedente de EA en la familia. Esta ausencia de asociación podría atribuirse a dificultades en el reporte por parte de los adolescentes al tratarse de la historia reproductiva de sus padres y hermanos que puede no ser siempre conocida. Se ha mostrado ampliamente que el EA es un evento intergeneracional que se asocia con la repetición de patrones reproductivos en la familia,5 sobre todo en mujeres, por lo que es necesario reforzar la conducción de estudios que muestren esta misma relación en el caso de varones.

Por último, es positivo encontrar que casi 70% reporta uso de condón en la primera relación sexual, dato similar al documentado en la Ensanut 2012, de 80 por ciento.5 No obstante, sus comportamientos sexuales aún representan un reto, pues son adolescentes que inician su vida sexual en su mayoría a los 15 años o antes y que, por la baja frecuencia reportada, no tienen relaciones sexuales de manera regular. Existen, por tanto, complejidades para la selección y recomendación de un método anticonceptivo adecuado para ellos.

Aunque las aportaciones de este estudio son valiosas, los resultados deben ser interpretados con cautela. Al tratarse de un análisis transversal no es posible establecer causalidad entre las variables estudiadas. Por otro lado, la elección no probabilística de las escuelas podría resultar en una selección sesgada de los participantes y los resultados no pueden generalizarse a población diferente de la aquí descrita. Es importante también señalar que existen posibilidades de sesgo en la información reportada, dado que se utilizó un cuestionario por autollenado. Los temas que suelen asociarse con prestigio social entre los varones se pueden traducir en un subreporte o sobrerreporte de la información. Dado que el instrumento se diseñó para responder a un objetivo más amplio y no particularmente para identificar la relación entre opiniones y comportamientos de varones, algunas variables importantes no fueron incluidas y por tanto analizadas en el presente estudio.

Por último, la principal limitación es a su vez la principal fortaleza. Al no existir estudios previos en este tema, no fue posible emplear reactivos previamente validados, por lo que la confiabilidad de los datos debe ser seriamente cuestionada. La inclusión de los varones en instrumentos para captar información es necesaria para el diseño de acciones integrales y equitativas.28 Este análisis representa un primer paso.

Considerando el conjunto de limitaciones, este estudio exploratorio tiene la intención de hacer una aportación práctica al proponer y pilotear variables que podrían resultar atractivas para otras investigaciones. Es necesario que estudios rigurosos confirmen estos mismos resultados y que a su vez aporten explicaciones de aquellas relaciones que aquí no fueron confirmadas, posiblemente debido a las propias limitaciones del estudio. Por ejemplo, fueron pocas las variables de opinión que mostraron relación con el comportamiento sexual de adolescentes. Nuevos reactivos de opinión deben ser explorados.

Para concluir, este estudio fue planteado ante la importancia de generar evidencia sobre las opiniones de los varones en torno a diferentes aspectos de la reproducción y la salud sexual. En esta muestra de varones se identifica que sus opiniones muestran una serie de incongruencias, no obstante algunas de estas opiniones se asocian con ciertas prácticas sexuales que aumentan o disminuyen el riesgo de un embarazo. Urge continuar con investigaciones que permitan profundizar en esta área escasamente explorada y aún llena de contradicciones. El diseño y validación de instrumentos exclusivos para varones es indispensable.

 

Agradecimientos

Agradecemos a estudiantes y personal académico que participaron en la encuesta. Este estudio fue posible gracias a un financiamiento otorgado por CONACyT.

 

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Fecha de recibido: 29 de julio de 2013
Fecha de aceptado: 13 de noviembre de 2013

 

Autor de correspondencia:
Erika E. Atienzo.
Instituto Nacional de Salud Pública.
Av. Universidad 655, Col. Santa María Ahuacatitlán. 62100 Cuernavaca, Morelos, México.

Correo electrónico: eeatienzo@insp.mx

 

Declaración de conflicto de intereses: Los autores declararon no tener conflicto de intereses.

Instituto Nacional de Salud Pública Cuernavaca - Morelos - Mexico
E-mail: spm@insp3.insp.mx