Artículo breve

 

Uso de cerámica vidriada como fuente de exposición a plomo en niños indígenas de zonas marginadas de Oaxaca, México

 

Use of lead-glazed ceramic as a source of exposure in children of marginalized indigenous zones of Oaxaca, Mexico

 

María Alejandra Terrazas-Meraz, MSc, PhD,(1) Leticia Hernández-Cadena, MSc, PhD,(2) Gabriela E Rueda-Hernández, L Med MSc,(2) Sonia Patricia Romano-Riquer, MSc, PhD,(3) Teresa Shamah-Levy, PhD,(2) Salvador Villalpando-Hernández, MD, PhD,(2) Martha Ma Téllez-Rojo Solís, Msc, PhD,(2) Mauricio Hernández-Ávila, PhD.(2)

 

(1) Universidad Autónoma del Estado de Morelos, Facultad de Enfermería. Cuernavaca, Morelos, México.

(2) Instituto Nacional de Salud Pública. Cuernavaca, Morelos, México.

(3) Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad. México DF, México.

 

Autora de correspondencia

 


Resumen

Objetivo. Conocer si el uso de lozo de barro vidriada (LBV) se asocia con concentraciones de plomo en sangre en niños de zonas rurales de Oaxaca, México.

Material y métodos. Se evaluó el uso de LBV en el hogar como principal fuente de exposición al plomo en 387 niños escolares indígenas de Oaxaca durante mayo de 2001.

Resultados. Se encontró una diferencia ajustada de plomo en sangre (PbS) (evaluada por Environmental Testing and Consulting [LeadCare]) de 3.9μg/ dl (p<0.01) mayor en niños que reportaron usar (82%) LBV en el hogar contra los que reportaron no usarlo. Además, 60 y 27% de los niños tuvieron concentraciones de PbS mayores o iguales a 10 y 20μg/dl, respectivamente.

Conclusión. La intoxicación por plomo por el uso de LBV podría seguir siendo una preocupación para la salud pública en México.

Palabras clave: cerámica; intoxicación por plomo; niños; indígenas; Oaxaca; México.


Abstract

Objective. To find out whether the use of lead-glazed ceramic (LGC) is associated with blood lead levels in indigenous schoolchildren from Oaxaca, México.

Materials and Methods. We evaluated LGC use at home as a primary source of lead exposure in 387 indigenous schoolchildren in Oaxaca in May 2001.

Results. We found an adjusted difference of 3.9μg/dl (p<0.01) in blood lead levels (BLL) among children reporting to use (82%) LGC at home vs those who didn't. BL levels greater or equal than 10 and 20 μg/dl were observed in 60 and 27% of children, respectively.

Conclusions. Lead poisoning from LGC use could remain a concern for public health in Mexico, where there is a need to provide care and further study to verify its effect on BLL.

Key words: ceramics; lead poisoning; child; indigenous; Oaxaca, Mexico.


 

Los efectos tóxicos de la exposición a plomo en los niños, desde la gestación1 hasta la infancia,2-7 han sido un problema de salud pública ampliamente estudiado.8,9 A pesar de la eliminación del plomo de las gasolinas en 1997, la población mexicana continúa expuesta a este problema por el uso de loza de barro vidriada (LBV).10,11 Esta práctica tradicional mexicana constituye actualmente el principal factor de exposición al plomo en niños.12-16

En 2012, el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) propuso la reducción del límite máximo permisible de plomo en sangre (PbS) de 10 a 5μg/dl.17 La norma vigente en México (NOM-199-SSA1-2000) establece los valores criterio para niños y mujeres embarazadas y en periodo de lactancia en 10 μg/ dl, y en 25 μg/ dl para el resto de la población.18

El objetivo de este estudio fue conocer si el uso de LBV se asociaba con las concentraciones de PbS en niños de albergues del Instituto Nacional Indigenista (INI), habitantes de zonas rurales del estado de Oaxaca.

 

Material y métodos

Se realizó un estudio transversal, aprobado por el comité de ética del Instituto Nacional de Salud Pública, en una muestra de niños escolares en mayo de 2001, que participaban en un estudio sobre la efectividad de suplementación de harinas19 en 21 albergues del INI. Durante una visita de seguimiento en los albergues, se seleccionó aleatoriamente una submuestra de 387 niños. De forma adicional a las mediciones antropométricas y a las tomas de muestras de sangre del estudio, previo al consentimiento informado de los padres, se aplicó un cuestionario de exposición y se midieron las concentraciones de PbS utilizando sistemas portátiles de voltametría anódica del Environmental Testing and Consulting [LeadCare] (ESA,Inc.,Chelmsford,MA,USA).20

Para validar los resultados obtenidos con el equipo portátil se seleccionaron aleatoriamente 145 muestras de sangre de los participantes, con lo que se determinaron las concentraciones de PbS por espectrofotometría de absorción atómica con horno de grafito, en el laboratorio del Hospital America British Cowdray.21 La correlación obtenida entre las concentraciones transformadas logarítmicamente de ambos métodos fue de r=0.95 (p<0.001).

Se determinó el uso de LBV cuando los niños respondieron "sí" al menos a una pregunta sobre si en su casa "comían, guardaban o cocinaban" alimentos en LBV; para facilitar la identificación de los utensilios se mostraron a los niños fotografías de instrumentos hechos con este tipo de cerámica.

Se conformó un índice de consumo de calcio (ICC) a partir de la frecuencia y cantidad de productos lácteos y huevo que acostumbraban comer, utilizando las variables toma leche al menos una vez al día, come queso fresco, queso de hebra y/o huevo al menos 2 a 4 veces a la semana. Los niños con menor consumo quedaban en la categoría definida como "consumo bajo de calcio".22

La información sociodemográfica con la que se construyó el índice socioeconómico (INSE)23 se obtuvo en una visita al domicilio de los niños durante la fase basal, con una entrevista al adulto que se encontrara en la casa (preferentemente la mamá). Se utilizó el paquete estadístico Statal 3.0 para estimar la diferencia de concentraciones de PbS de los niños que reportaron usar o no usar LBV en sus casas, a partir de un modelo de regresión lineal, con la variable dependiente transformada logarítmicamente, y ajustado por ICC, INSE y el Centro Coordinador Indigenista donde se ubicaba el albergue (CCI).

 

Resultados

La muestra quedó conformada por 387 niños, con una edad mediana de 10 años con rango intercuartílico (RIC) de 8.8 a 11.3; 54.3% de la muestra fueron mujeres. La mediana de PbS fue de 13.0μg/dl (rango:0.7-55.4μg/dl); 27.2% de los niños presentó valores de PbS≥20μg/ dl, 60.4% rebasó los 10μg/dl y 79.9% rebasó los 5μg/ dl. No se encontraron diferencias significativas de PbS por sexo. 12 muestras (3.1%) estuvieron por debajo del límite de detección (1.4μg/dl)24 y ninguna por encima del límite superior (65μg/dl).

En el cuadro I se muestran las diferencias entre concentraciones de PbS y las características del CCI al que pertenece, el albergue donde estaban ubicados los niños participantes, las características sociodemográficas y de exposición y consumo de calcio.

Las concentraciones de PbS se asociaron con el uso de LBV. El 82% de los niños respondieron usar LBV para cocinar, comer y guardar alimentos en su casa; la mitad de ellos tuvo concentraciones de PbS mayores a 14.5μg/dl (RIC:7.1-22μg/ dl;n=318), mientras que en el resto la mediana fue de 6.1μg/dl (RIC:4.1-11.μg/dl;n=69).

En el cuadro II se muestran los resultados del modelo de regresión lineal múltiple, en el cual la variable dependiente fue transformada logarítmicamente; se observa que después de ajusfar por CCI, ICC e INSE, hubo una diferencia de 52% mayor entre aquellos niños que reportaron el uso de LBV en casa para comer, guardar y cocinar alimentos, contra los que reportaron no usarla.

 

Discusión

De los niños participantes, 226 rebasaron los 10μg/dl de PbS y 309 los 5μg/dl, niveles que actualmente el CDC considera como de preocupación con respecto a los niños. Los casos de los 102 niños que tuvieron PbS≥20μg/ dl fueron notificados en su momento a las autoridades correspondientes.

En un estudio realizado en zonas urbanas en 1991 se reportó algo similar al 82% reportado por los niños de este estudio sobre el uso de LBV en hogar para cocinar, guardar o comer.25 Asimismo, en un estudio más reciente en una zona rural, más de la mitad de los niños tuvieron niveles de plomo por encima de 10ug/ m3, principalmente asociados con el uso de cerámica vidriada.16 Ambos resultados demuestran que no ha habido diferencia en la exposición a plomo a 10 o 18 años de la eliminación de éste de las gasolinas.

Aunque la toma de muestras para PbS se realizó en los albergues, se hizo después de dos semanas de la suspensión de actividades académicas; asimismo se pudo constatar que dentro de los albergues no se utilizaba LBV ni se encontraron otras fuentes de exposición conocidas.26,27 Por esta razón, a pesar de la limitación inherente a un estudio transversal, la diferencia de 7.2ug/ dL de PbS encontrada se debió principalmente al uso de LBV en los hogares. Cuando se ajustó esta diferencia por factores exógenos, se redujo aproximadamente a la mitad. Parte de las limitantes en este estudio podrían deberse a los límites de detección del LeadCare, sin embargo, la validación realizada en laboratorio mostró que sólo 3% de los niños tuvo concentraciones no detectables, lo que no afecta en la extrapolación de los datos.

Los estudios más recientes sugieren que el plomo continúa siendo un problema de salud pública en México que debe ser atendido,28 sobre todo en áreas rurales,16'32 por lo que este estudio resulta relevante a fin de hacer énfasis en que deben continuar acciones de salud pública en el país que mejoren las condiciones de vida y reduzcan la exposición, sobre todo en poblaciones más vulnerables (niños e indígenas) si se considera que el plomo puede llegar a acumularse en el organismo, principalmente en las mujeres, para después representar una fuente de exposición endógena importante para el niño.29-31

 

Conclusiones

México es el cuarto país en producción de plomo33 y, aun cuando se han implementado medidas para reducir las fuentes potenciales de exposición, se observa que la intoxicación por este metal en niños continúa siendo un problema de salud pública. Es necesario seguir realizando evaluaciones de plomo en sangre, tanto en zonas rurales como urbanas, para así retomar los esfuerzos intersectoriales encaminados a mejorar los procesos de producción de la LBV y eliminar esta fuente de exposición.

 

Referencias

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Fecha de recibido: 16 de junio de 2014
Fecha de aceptado: 9 de marzo de 2015

 

Autora de correspondencia:
Dra. Martha Ma.Téllez Rojo Solís.
Av. Universidad 655, col. Santa María Ahuacatitlán.
62100 Cuernavaca, Morelos, México.
Correo electrónico: mmtellez@insp.mx

 

Declaración de conflicto de intereses. Los autores declararon no tener conflicto de intereses.

Instituto Nacional de Salud Pública Cuernavaca - Morelos - Mexico
E-mail: spm@insp3.insp.mx